¿Los vehículos con cambio automático son lentos y consumen mucho combustible? Este prejuicio hace tiempo que no es válido. Los cambios automáticos modernos pueden ser eficientes y comportarse de modo deportivo, aunque mucho depende del principio en el que se basen.
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Cambio con convertidor

Es el más habitual al hablar de cambio automático y consiste en que un convertidor o transformador de revoluciones logra más confort al arrancar y cambiar las marchas. Es adecuado para altas revoluciones, es decir, para motores más potentes. “Pero también tiene desventajas respecto a la eficiencia”, afirma Karsten Stahl, experto de la Universidad Técnica de Múnich. Y es que una parte del rendimiento del motor se pierde por sus piezas.

Pero hoy en día esas desventajas se compensan con una dirección inteligente y componentes de alta eficacia, hasta el punto que bajo determinadas circunstancias el cambio con conversor puede tener un consumo menor que el manual. La velocidad de cambio hace que los sistemas modernos no se puedan comparar ahora ya con los viejos cambios automáticos.

Y aún tiene otra ventaja. “Los transformadores siguen proporcionando la mayor comodidad al arrancar y cambiar”, dice Jürgen Greiner, director de desarrollo de cambios en la compañía ZF. Eso lo consiguen los engranajes interiores que están limitados en su capacidad de revoluciones y que por lo tanto no son adecuados para motores deportivos con muchas revoluciones.

El doble embrague

Es tan eficiente y confortable como el conversor. Una desventaja, apenas apreciable, es que las marchas sólo se cambian de manera secuencial, por lo que no son posibles los saltos de varias marchas.

El doble embrague tolera mayor número de revoluciones que un cambio con convertidor. “Por ello se oferta sobre todo para motores muy deportivos”, explica Greiner. Una de las ventajas de ello es que el proceso de cambio es muy dinámico, sin interrupción perceptible en la tracción.

Transmisión Variable Continua

En este tipo de cambio, como su nombre indica, no hay marchas, sino que la transmisión se modifica de forma continua. “La eficiencia es sin embargo menor que un cambio automático moderno especialmente por la necesaria bomba de presión del aceite”, dice Stahl.

También aquí se pierde una parte de la potencia del motor en el cambio. Este tipo no es tampoco muy apreciado por su comportamiento acústico: las revoluciones no siguen la velocidad y la aceleración, lo que incomoda a muchos conductores.

Sin embargo, tiene la ventaja de que optimiza el consumo, ya que el motor se mueve habitualmente en un número de revoluciones más eficiente que en otros conceptos. Audi, Toyota, Nissan y Subaru son fabricantes que tienen en su programa el llamado cambio CVT.

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